Misión La Anunciación

MISIÓN LA ANUNCIACIÓN
Jurisdicción Autónoma en Comunión
EL SALVADOR, C.A.

“Hay un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, actúa por todos y está en todos.” Ef 4,5s.

Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica.

Mons. +Gabriel Orellana.
Obispo Misionero
¡Ay de mí si no predico el Evangelio! 1 Co 9,16b.

503 72215495
Email: obispo.gabriel@yahoo.com

martes, 21 de abril de 2015

EL SEGUIMIENTO DE JESÚS EL CRISTO

La Iglesia Católica Antigua Centroamericana comparte con el Catolicismo Reformado (que tiene su expresión en el Anglicanismo) la visión de Seguimiento de Jesucristo.

Somos una expresión particular del sentido cristiano siendo Una, Santa, Católica y Apostólica Iglesia de Jesucristo.

Se forma y enraíza en la Escritura, moldeada por el culto a Dios vivo, ordenada en comunión y dirigida fielmente por la misión de Dios en el mundo.

Formados por la Escritura

1. Como cristianos tratamos de discernir la voz de Dios vivo en la Sagrada Escritura, mediada por tradición y razón. Leemos la Biblia, juntos en comunidad e individualmente, con sentido agudo y crítico del pasado, comprometidos vigorosamente con el presente y con paciente espera por el futuro de Dios.

2. Valoramos toda la Escritura para cada aspecto de nuestras vidas y valoramos las muchas formas en la que nos enseña a seguir fielmente a Cristo en una variedad de contextos. Oramos y cantamos la Escritura a través de la liturgia y los himnos. Los leccionarios nos relacionan con lo extenso de la Biblia y a través de la predicación, interpretamos y empleamos la plenitud de la Escritura a nuestra vida compartida en el mundo.

3. Aceptamos su autoridad. Escuchamos la Escritura con corazones abiertos y mentes atentas. Ha dado forma a nuestra rica herencia, por ejemplo: los credos ecuménicos de la iglesia primitiva.

4. En nuestra proclamación y testimonio de la palabra encarnada, valoramos la práctica del compromiso de eruditos con la Escritura desde los primeros siglos hasta nuestros días. Deseamos ser una verdadera comunidad de fe, aprendiendo, buscando sabiduría, fortaleza y esperanza en nuestra jornada. Constantemente descubrimos que nuevas situaciones requieren de frescas expresiones de fe y vida espiritual fundadas bíblicamente.

Moldeados a través del culto y adoración

5. Nuestra relación con Dios es nutrida a través de nuestro encuentro con el Padre, Hijo y Espíritu Santo en palabra y sacramento. Esta experiencia enriquece y moldea nuestro entendimiento de Dios y la comunión con otros.

6. Como cristianos ofrecemos alabanza al Trino Dios expresado a través del culto combinando orden y libertad. En penitencia y acción de gracias nos ofrecemos en servicio a Dios en el mundo y para el mundo.

7. A través de nuestras liturgias y formas de culto, balanceamos la rica tradición del pasado con la variedad de culturas en nuestras diversas comunidades.

8. Como personas frágiles y pecadoras, consientes de la misericordia de Dios, vivimos por gracia a través de la fe y continuamente nos esforzamos por ofrecer vidas santas a Dios. Perdonados a través de Cristo y fortalecidos por su palabra y sacramentos, somos enviados al mundo en el poder del Espíritu Santo.

Ordenada en Comunión

9. En nuestra dirección episcopal y gobierno sinodal en diócesis y provincias, nos gozamos en los diversos llamados de todos los bautizados. Los tres servicios del ministerio, obispos, presbíteros, diáconos, colaboran en la afirmación, coordinación y desarrollo de esos llamados como percibidos y ejercitados por todo el pueblo de Dios.

10. Como cristianos en todo el mundo, valoramos nuestra relación con uno y otro.

Conducidos por la Misión de Dios.

11. Como cristianos estamos llamados a participar en la misión de Dios en el mundo, comprometidos respetuosamente con la evangelización, un servicio de amor y testimonio profético. Así sea en toda la variedad de contextos, damos testimonio y seguimos a Jesucristo el crucificado y resucitado Salvador. Celebramos la reconciliación de Dios con una misión viva, a través de creativos, encarecidos y fieles ministerios y testimonios de hombres, mujeres y niños, en el pasado y presente, alrededor de la comunión.

12. Sin embargo, como cristianos estamos muy consientes que nuestra vida y compromiso común con la misión de Dios se corrompen por defectos y equivocaciones: aspectos de herencia colonial, abuso de poder y privilegios, menosprecio en contribuciones de laicos y mujeres, desigualdad en distribución de recursos y ceguera a la experiencia de pobres y oprimidos. Como un resultado, buscamos seguir al Señor con renovada humildad con la que podríamos, libre y alegremente, esparcir las buenas nuevas de salvación en palabra y hecho.

13. Confiados en Cristo, nos unimos a todas las personas de buena voluntad para trabajar por la paz, justicia y amor reconciliador de Dios. Reconocemos la inmensidad de desafíos posados en la secularización, pobreza, avaricia desenfrenada, violencia, degradación ambiental y enfermedades como VIH/SIDA. En respuesta, llamamos una crítica profética de política destructiva e ideologías religiosas, y construimos sobre una herencia de cuidado por el bienestar humano expresado a través de educación, salud y reconciliación.

14. En nuestra relación y dialogo con otras comunidades de fe, combinamos el testimonio de Jesucristo con un deseo de paz, respeto mutuo y relaciones justas.


15. Como cristianos, bautizados en Cristo, compartimos la misión de Dios con todos los cristianos y estamos profundamente comprometidos a construir relaciones ecuménicas. Nuestra tradición católica no romana, ha demostrado ser un don y estamos dispuestos a atraer un esfuerzo ecuménico. Alternamos en dialogo con otras iglesias basado en confianza y en deseo de que toda la compañía del pueblo de Dios crecería en plenitud de unidad a la cual Dios nos llama, para que el mundo crea en el Evangelio.

viernes, 10 de abril de 2015

SUCESIÓN APOSTÓLICA EN ICAC

1. El ministerio en la Iglesia Católica Antigua
San Ignacio de Antioquía (S. 110 D.C), uno de los Padres Apostólicos, enseña que el modelo de Ministros en la Iglesia según el Nuevo Testamento son: el pueblo, los obispos, los presbíteros y los diáconos.
El ministerio del pueblo es representar a Cristo y Su Iglesia; ser testigos de EL donde quiera que ellos estén; y, según los dones recibidos, portar el trabajo de Cristo de reconciliación en el mundo, y tomar su lugar en la vida, la adoración y el ministerio de la Iglesia.
El ministerio del Obispo es representar a Cristo y su Iglesia, particularmente como Apóstol, sumo sacerdote y pastor; ser guardador de la fe, unidad y disciplina de la Iglesia entera, proclamar la Palabra de Dios; actuar en el nombre de Cristo para la reconciliación del mundo y la construcción de la Iglesia; y ordenar a otros para que continúen con el ministerio de Cristo.
El ministerio del Presbítero es representar a Cristo y Su Iglesia, particularmente como pastor del pueblo; compartir con el Obispo la supervisión de la Iglesia; proclamar el Evangelio; administrar los Sacramentos y bendecir y declarar el perdón en el nombre de Dios.
El ministerio del Diaconado es representar a Cristo y su Iglesia, particularmente como un servidor de los más necesitados; y asistir al Obispo y al Presbítero en la proclamación del Evangelio y la administración de los Sacramentos.
Es importante recordar que todos los Cristianos deben seguir a Cristo; reunirse cada semana para celebrar la adoración corporativa; y para trabajar, orar y dar para esparcir el Reino de Dios. Todo esto es hecho en el contexto de capacitarnos para continuar la Tradición Apostólica y la histórica Sucesión Apostólica.

2. La Iglesia Católica Antigua es Apostólica.
La Iglesia fue establecida por los Apóstoles sobre el fundamento de la Persona, la enseñanza y las obras salvíficas de Jesús Cristo, quien sigue siendo la Cabeza y la Piedra Angular. La Apostolicidad de la Iglesia descansa en su conformidad con las enseñanzas de los Apóstoles lo cual conocemos como la Tradición Apostólica y la cual debe ser guardada, mantenida y perpetuada por los Obispos en la Histórica Sucesión Apostólica. Por esta razón hemos elaborado una lista oficial de los nombres de los Obispos y Obispados  a fin de trazar hacia atrás hasta los Apóstoles la sucesión los Obispos. La Iglesia Católica Antigua posee y está en esa lista.
Como una rama de la Iglesia, creemos que hemos sido enviados a proclamar a Cristo en el mundo (un Apóstol es quien es enviado en una misión de predicar y extender el Reino de Dios). La Iglesia, como una institución apostólica, tiene la gran misión de hacerse cargo, tanto en naturaleza como en responsabilidad de comunicar la Palabra de Dios y hacer discípulos en todas las naciones. La Iglesia Católica Antigua es también apostólica en su manera de gobernar. Los Apóstoles fueron los administradores originales de la Iglesia.
Actualmente, los creyentes cristianos católicos, creen que los sucesores de los Apóstoles son los Obispos de la Iglesia. La palabra Episcopal literalmente significa gobernado por Obispos. Los Obispos de la Iglesia son los guardadores (garantes) de esa unidad, doctrina, adoración y disciplina. Es la responsabilidad de ellos, o sus delegados, pastorear y administrar la Iglesia hasta el Retorno del Señor. En la Iglesia local, el pastor está encargado por los obispos de pastorear y administrar el rebaño de Cristo que les ha sido confiado.
La Iglesia Católica Antigua es también apostólica en su debida y propiamente ordenación ministerial. El Cristiano Apostólico de todo corazón acepta la admonición de las escrituras que dice, "Obedezcan a sus dirigentes y estén sumisos, pues ellos se desvelan por sus almas, de las cuales deberán rendir cuenta. Ojalá esto sea para ellos motivo de alegría y no un peso, pues no les traería a ustedes ninguna ventaja de ninguna clase.” (Hebreos 13, 17). La Iglesia Católica Antigua es apostólica en su adherencia a la tradición Apostólica, su mantenimiento y continuación de la Histórica Sucesión Apostólica y su gobierno apostólico, naturaleza y misión.

3. El Sacramento del Ministerio Ordenado en la Iglesia Católica Antigua
Un sacramento es una acción ejecutada por la Iglesia por medio de su ministros sacramentales en la comunidad de los fieles. Los sacramentos fueron ordenados por nuestro Señor Jesucristo para portar un Don específico de su gracia en el recipiente. Para ser todavía un poco más preciso, es Dios Mismo quien actúa por medio del ministro que administra el sacramento. Esto quiere decir que el sacramento es efectivo en y por sí mismo. Es Dios quien no solamente ha ordenado que el Don sea dado, sino que además es quien de hecho lo da. La Iglesia Católica Antigua mantiene y practica el Sacramento de las Ordenes Sagradas. Desde los inicios de la Iglesia Cristiana, ha habido Órdenes específicas de ministros en la Iglesia. San Marcos 3:14 dice: "Y designó a doce, para que estuvieran con El y para enviarlos a predicar. "Estas órdenes las conocemos hoy día como Obispos, Presbíteros y Diáconos; y cada una tiene funciones específicas y bien definidas dentro de la Nueva Alianza de Jesús Cristo. Dios llama a ciertos de Sus seguidores para representarle a EL en esta manera única. Las oraciones correspondientes y el imponer las manos rito propio de un Obispo satisfacen la ordenación en cualquiera de estas órdenes.

4. La sucesión apostólica y la ordenación en la Iglesia Católica Antigua.
La Iglesia Católica Antigua cree que el Ministerio es un Don de Dios dado a su Iglesia por medio de Cristo, el cual ha sido dado por EL para el perfeccionamiento de la vida y el servicio de todos sus miembros. La Iglesia como un todo es un cuerpo sacerdotal, puesto que es el Cuerpo de Cristo, el Sumo Sacerdote. Todos sus miembros, según la medida del Don de Cristo, comparten de su naturaleza sacerdotal. Aunque desde el principio, Dios ha confiado ministerios particulares a personas particulares, quienes por medio de la Iglesia han recibido la gran comisión de Cristo.
Los ministros ordenados en la Iglesia Católica Antigua consisten en Obispos, Presbíteros y Diáconos. Al aceptar este ministerio, la Iglesia Católica Antigua desea perpetuar la continuidad con el Ministerio Histórico de la Iglesia tal como nos fue traspasado desde el principio por medio de lo que es comunmente conocido como la Histórica Sucesión Apostólica. Un servicio de ordenación es el rito sacramental por el cual uno de esos ministerios es conferido. Es una acción de Dios en su Iglesia. La Iglesia Católica Antigua cree que en todas las ordenaciones y consagraciones EL que ordena y consagra verdaderamente es Dios, quien por medio de las palabras y las acciones del Obispo en la sucesión apostólica, junto con otros representantes, y en respuesta a las plegarias de Su Iglesia, ordena, comisiona y da poder para el oficio y trabajo al cual son llamadas las personas que EL ha seleccionado.
En las ordenaciones iniciales de las cuales tenemos información, según son detalladas en Hechos 6:1-6, aparece lo siguiente: elección por el pueblo, oración  e imposición de manos apostólicas. Este patrón describe para nosotros la autoridad histórica y de las Escrituras como los elementos esenciales en los servicios de ordenación; estas mismas tres partes forman la base para cada ordenación en la Iglesia Católica Antigua:
1. La presentación de los candidatos a uno de los obispos, siendo esto el último paso en el proceso de escogencia que hace la Iglesia.
2. Oración por los candidatos a la ordenación o consagración, para que ellos reciban el Don del Espíritu Santo para su ministerio, y
3. La imposición de manos por lo menos de tres obispos o cartas de consentimiento de varios obispos (en una consagración Episcopal), del Obispo y presbíteros (en una ordenación de presbíteros), o del Obispo (en una ordenación de diáconos).
A esto se le ha añadido un escrutinio de los candidatos concerniente a sus creencias y deberes, la vestimenta propia para su orden, la distribución de los instrumentos para su oficio, y la presentación y saludo de los nuevos ordenados. Los tres pasos antes mencionados son los medios usados por los mismos apóstoles y que todavía se usan. Esto es considerado necesario para la validez de la ordenación, junto con la correcta intención de parte del obispo ordenante. Esto es  el porque la sucesión de obispos desde los Apóstoles hasta nuestros días es guardada y mantenida cuidadosamente. En la Iglesia Católica Antigua  hemos sido maravillosamente bendicidos con una rica y variada sucesión Apostólica que nos conecta por medio de diferentes ramas a las Iglesias Apostólicas, Oriental y Occidental.

5. Cipriano o Agustín?
Cuando miramos a los Escritos de los Padres, vemos que ellos no solamente afirmaban sino que también creían profundamente en la Sucesión Apostólica. Algunos de los Padres escribieron sobre el asunto, padres tales como Clemente, Ignacio, Ireneo, Tertuliano, Hipólito, Cipriano y Agustín. Cada uno de ellos, trae a la Iglesia un profundo y muy completo entendimiento de lo que significa estar en continuidad con la Iglesia de los Apóstoles.
En tanto que el tiempo ha pasado, esas ramas de la Iglesia que se han considerado a sí mismas estar dentro de la Históroca Sucesión Apostólica se han identificado con una de las dos escuelas de pensamiento en relación con la Sucesión Apostólica. Una de las escuelas de pensamiento está fundada en las enseñanzas de San Cipriano, y es mantenida hasta hoy por las Iglesias Ortodoxas Orientales. El otro entendimiento de la Sucesión Apostólica se deriba de San Agustín y es mantenida por las Iglesias Apostólicas de Occidente. En la Iglesia Occidental, basada en las enseñanzas e influencia de San Agustín, fue desarrollado un criterio de cuatro elementos para determinar la validez de la consagración de un Obispo en la Histórica Sucesión Apostólica; tres son exteriores, el cuarto es interior.
Los cuatro criterios son:
- Forma: la Consagración debe ser hecha en el contexto de la Liturgia Eucarística para que sea válida. Esto es para enfatizar la conección de la ordenación con la comunidad.
- Materia: Tiene que haber una real imposición de manos por medio de un obispo durante la liturgia. La oración sóla no es suficiente.
- Ministerio: Quien ejecuta la consagración debe ser un obispo válidamente consagrado dentro de la Sucesión Apostólica.
- Intención: La intención de la imposición de las manos y la oración consecratoria dentro de la liturgia debe ser para ordenar o consagrar a la persona o las personas que van a ser ordenadas.
En el pensamiento del Cristianismo Occidental, si estos criterios se reúnen en una consagración, un Obispo está dentro de la Sucesión Apostólica. La Iglesia Católica Romana, las Iglesias de Comunión Anglicana, la Iglesias Viejo Católicas unidas por la Unión de Utrecht, la Iglesia Filipina Independiente, la Iglesia Siria Mar Thoma de Malabar, las Iglesias Unidas del Sur de India, Norte de India, Pakistán y Bangladesh, así como también otras Cuerpos Católicos Auto-céfalos mantienen el entendimiento Agustiniano de la Sucesión Apostólica.
Las Iglesias Ortodoxas de Oriente están atadas al pensamiento Cypriano de Sucesión Apostólica; por lo tanto las iglesias Católica Romana y Anglicana, igual que todas las mencionadas en el párrafo anterior no son necesariamente aceptadas como parte de la Sucesión Apostólica, no obstante en la práctica la iglesia Ortodoxa ha recibido a presbíteros Católicos Romanos sin el requerimiento de ser ordenados en la Iglesia Ortodoxa.
La Iglesia Católica Antigua pertenece a la visión Agustiniana de Sucesión Apostólica. Reúne los estándares de los cuatro criterios tal como son desarrollados en la Iglesia Occidental, y pertenece a las otras ramas de la Iglesia Católica que están en la Histórica Sucesión Apostólica.

6. La Sucesión Apostólica en Iglesia Católica Antigua
La Iglesia Católica Antigua sostiene la autoridad espiritual de los Apóstoles en su Sucesión, perpetuada por la imposición de manos en la consagración de nuestros Obispos, preservando por lo tanto, y validando nuestros sacramentos y órdenes. Esta histórica e ininterrumpida Sucesión de Autoridad Apostólica y Fe ha sido transmitida a través de los siglos del Cristianismo Católico hasta el presente, UNA, SANTA , CATOLICA y APOSTOLICA , IGLESIA de la cual somos parte. En la Iglesia Católica Antigua  hemos sido extremadamente bendecidos al recibir una rica y variada Sucesión Apostólica que tiene sus raíces tanto en la rama Oriental como en la Occidental de la Iglesia. Estas líneas de Sucesión han ayudado a profundizar nuestras raíces en la histórica FE de los Patriarcas, Profetas, Apóstoles, Mártires y Santos de cada época. Estaremos por siempre agradecidos y en deuda con esos siervos de quienes nos ha venido tal regalo tan precioso. La Sucesión Apostólica de la Iglesia Católica Antigua Centroamericana ICAC es verificada hacia sus orígenes por medio de las siguientes ramas de la Iglesia:

1. ANGLICAN EPISCOPAL
2. ANGLICAN NON JURING
3. OLD CATOLIC OF UTRECH
4. ORDER OF CORPORATE REUNION
5. ROMAN CATOLIC
6. SYRIAN ANTIOCHESE
7. RUSSIAN ORTODOX
8. ALBANIAN
9. ARMENIAN UNIATE
10. CHALDEAN UNIATE
11. SYRIAN MALABAR
12. SYRIO CHALDEAN
13. AFRICAN ORTHODOX

14. COPTIC ORTHODOX

viernes, 13 de marzo de 2015

LECCIONARIO COMÚN REVISADO PASCUA-2015

Sexto domingo de Cuaresma
Domingo de La Pasión Domingo de Ramos / Domingo de Palmas 
Quienes no llevan a cabo procesión con ramos o palmas y no desean utilizar las lecturas del evangelio de la pasión, pueden sustituir las lecturas del evangelio y el salmo que se proveen para la Liturgia de la Pasión, con las lecturas del evangelio y el salmo indicadas para la Liturgia de los Ramos o Palmas. Siempre que sea posible, la narrativa total de la pasión debe ser leída.  

Liturgia de las Palmas
Marcos 11:1-11 o Juan 12:12-16
Salmo 118:1-2, 19-29 

Liturgia de la Pasión 
Isaías 50:4-9a
Salmo 31:9-16
Filipenses 2:5-11
Marcos 14:1—15:47 o Marcos 15:1-39, (40-47) 

SEMANA  SANTA
 
Lunes de Semana Santa 
Isaías 42:1-9
Salmo 36:5-11
Hebreos 9:11-15
Juan 12:1-11  

Martes de Semana Santa 
Isaías 49:1-7
Salmo 71:1-14
1 Corintios 1:18-31
Juan 12:20-36  

Miércoles de Semana Santa 
Isaías 50:4-9a
Salmo 70
Hebreos 12:1-3
Juan 13:21-32  

Jueves Santo 
Éxodo 12:1-4, (5-10), 11-14
Salmo 116:1-2, 12-19
1 Corintios 11:23-26
Juan 13:1-17, 31b-35  

Viernes Santo 
Isaías 52:13—53:12
Salmo 22
Hebreos 10:16-25 o Hebreos 4:14-16; 5:7-9
Juan 18:1—19:42  

Sábado Santo
Las siguientes lecturas son para ser utilizadas en cualquier servicio que no sea de la Vigilia Pascual. 
Job 14:1-14 o Lamentaciones 3:1-9, 19-24
Salmo 31:1-4, 15-16
1 Pedro 4:1-8
Mateo 27:57-66 o Juan 19:38-42


TIEMPO DE LA PASCUA 

La Resurrección del Señor Vigilia Pascual  Las siguientes lecturas y salmos se proveen para ser  utilizadas en la Vigilia Pascual. Deben escogerse un mínimo de tres lecturas del Antiguo Testamento. La lectura de Éxodo 14 debe ser utilizada siempre. 


Lecturas del Antiguo Testamento y Salmos 

1.       Génesis 1:1—2:4a
Salmo 136:1-9, 23-26 

2.       Génesis 7:1-5, 11-18; 8:6-18; 9:8-13
Salmo 46 

3.       Génesis 22:1-18
Salmo 16 

4.       Éxodo 14:10-31; 15:20-21
Éxodo 15:1b-13, 17-18 

5.       Isaías 55:1-11
Isaías 12:2-6 

6.       *Baruc 3:9-15, 32—4:4  o Proverbios 8:1-8, 19-21; 9:4b-6
Salmo 19 

7.       Ezequiel 36:24-28
Salmo 42 y 43 

8.       Ezequiel 37:1-14
Salmo 143 

9.       Sofonías 3:14-20
Salmo 98


Lectura del Nuevo Testamento y Salmo 
Romanos 6:3-11
Salmo 114 
Evangelio 
Marcos 16:1-8 

La Resurrección del Señor
Día de Pascua 
 Hechos 10:34-43 o Isaías 25:6-9
Salmo 118:1-2, 14-24
1 Corintios 15:1-11 o Hechos 10:34-43
Juan 20:1-18 o Marcos 16:1-8 

La Resurrección del Señor
Anochecer de la Pascua 
Las siguientes lecturas son para las ocasiones en que el culto principal de Pascua (servicio eucarístico), debe ser celebrado tarde en el día, o en las primeras horas del anochecer. No están destinadas para los cultos (servicios) vespertinos en el anochecer de Pascua (oración vespertina). 
 Isaías 25:6-9
Salmo 114
1 Corintios 5:6b-8
Lucas 24:13-49  

Segundo domingo de Pascua 
Hechos 4:32-35
Salmo 133
1 Juan 1:1—2:2
Juan 20:19-31

Tercer domingo de Pascua 
Hechos 3:12-19
Salmo 4
1 Juan 3:1-7
Lucas 24:36b-48 

Cuarto domingo de Pascua 
Hechos 4:5-12
Salmo 23
1 Juan 3:16-24
Juan 10:11-18 

Quinto domingo de Pascua 
Hechos 8:26-40
Salmo 22:25-31
1 Juan 4:7-21
Juan 15:1-8 

Sexto domingo de Pascua 
Hechos 10:44-48
Salmo 98
1 Juan 5:1-6
Juan 15:9-17 


La Ascensión del Señor 
Estas lecturas también pueden ser utilizadas el séptimo domingo de Pascua
Hechos 1:1-11
Salmo 47 o Salmo 93
Efesios 1:15-23
Lucas 24:44-53

Séptimo domingo de Pascua 
Hechos 1:15-17, 21-26
Salmo 1
1 Juan 5:9-13
Juan 17:6-19 


Día de Pentecostés 
Si el pasaje de Números, Ezequiel o Génesis se selecciona para la primera lectura, entonces el pasaje de los Hechos se utiliza para la segunda lectura. 
Hechos 2:1-21 o Ezequiel 37:1-14
Salmo 104:24-34, 35b
Romanos 8:22-27 o Hechos 2:1-21

Juan 15:26-27; 16:4b-15 

lunes, 23 de febrero de 2015

IGLESIA CATÓLICA ANTIGUA CENTROAMERICANA ICAC

¿Quiénes somos? ¿Qué creemos? ¿Qué vivimos?
Nuestro compromiso por vivir y anunciar el Evangelio.

I. La Iglesia Católica es Una, pero por motivos histórico-doctrinales se presentan al mundo con diferentes denominaciones (Ortodoxa, Anglicana-Episcopal, Romana y Antigua), todas ellas: profesan la misma fe, los mismos sacramentos y comparten la misma sucesión apostólica. Ahora bien, la Iglesia Católica Ortodoxa, Iglesia Católica Anglicana e Iglesia Católica Antigua, respetan el ministerio del Papa como Obispo de Roma, no comparten ni reconocen el dogma romano que afirma que solamente el Papa es el único que gobierna sobre todas las iglesias(primado pontificio de jurisdicción universal) y que únicamente él es la persona que tiene la potestad de definir la doctrina en cuestiones de fe y moral (infabilidad papal). Estas dos diferencias son bíblica y teológicamente serias y han sido el pundo de partida de posiciones doctrinales y políticas que originaron rupturas históricas al interior de la única Iglesia Católica.
("El Concilio Vaticano I" en la Historia de la Iglesia Católica, Dir, Rudolf Zinnhobler, Herder, Barcelona 1989, p. 522-523).
1ª. Ruptura de la unidad de la Iglesia Católica: Oriente y Occidente. En el siglo XI, la iglesia católica establecida en Oriente en prominentes ciudades como Costantinopla, Alejandría, Antioquia y Jerusalén, y la Iglesia Católica en Roma, (consideradaslas cinco iglesias más importantes de la antiguedad, también llamadas: ("Pentarquía"), agudizan discrepancias, venidas desde el siglo VII. La raíz de la ruptura fue la diversidad linguistica, cultural y la disciplina religiosa de la Iglesia Católica en Oriente y Occidente; agravada por la política eclesiástica romana que formuló el título y la doctrina del "vicario de Cristo" a favor del Papa atribuyéndole a el la potestad de: dirigir la Iglesia Universal como Maestro y Pastor, convocar, presidir y confirmar concilios, y regir sobre todos los patriarcas y obispos. El Papa y el Patriarca de Constantinopla se excomulgaron recíprocamente en 1054. Produciéndose la ruptura de la única Iglesia Católica, marcando el inicio de la Iglesia Católica Ortodoxa (en oriente), que sólo reconoce en el Papa la condición histórica de: Obispo de Roma y Patriarca de Occidente dentro de la Pentarquía: El Papa es "primus inter pares" (el primero entre los iguales). Y la Iglesia Católica Romana (en occidente), que reconoce en el Papa: Al Obispo de Roma, El Sumo Pontífice, El Pastor Universal de todos los cristianos.
a. Estos conflictos en nada afectaron la validez y legitimidad de la sucesión apostólica en ambas iglesias.
b. Pero la ruptura existe hasta hoy; sin embargo, Católicos Ortodoxos y Romanos pueden compartir la misma eucaristía en servicios religiosos.

2ª. Ruptura de la Unidad de la Iglesia: Roma-Inglaterra. En el siglo XVI, 1535, la Iglesia Católica Romana en Inglaterra se independizó de Roma y del Papa al promulgarse la declaracción del rey como cabeza suprema de la Iglesia en Inglaterra (act of supremacy), originando la Iglesia Anglicana. La reforma de Lutero, iniciada pocos años antes, también influyó en la separación como puede verse en el caso de los arzobispos de Canterbury Thomas Cranmer (1532-1556) y Matthew Parker (1559-1575).
Al igual que la Católica Ortodoxa, la Iglesia Católica Anglicana (que en los Estados Unidos se denomina Episcopal) conserva válida sucesión apostólica, comparten los mismos sacramentos y profesan la misma doctrina que la Iglesia Católica Romana, excepto en lo referente al primado universal del Papa y a la doctrina de la infabilidad pontificia. La separación actualmente se mantiene; no obstante, los Católicos Romanos y Anglicanos participan en celebraciones eucarísticas conjuntas.

Ruptura de la Unidad de la Iglesia Católica: Ad intra Roma. Esta ruptura es el único acontecimiento histórico sucedido en el corazón mismo del catolicismo romano, donde un representativo número de obispos católicos romanos asumieron una posición disidente con respecto a la doctrina de la infalibilidad y del primado de jurisdicción universal del Papa formulado en el Concilio Vaticano I en el año 1870, con la actitud profética de esos valerosos obispos nació la corriente Vetero-Católica o Antiguos Católicos.(Idem, p. 522)
"La institución papal creada para fomentar y mantener la unidad se convirtió con el tiempo en su mayor obstáculo, llegando a estar en medio de las escisiones de Oriente y Occidente, en el centro de las divisiones del s. XVI en la Europa cristiana y en el inicio del nacimiento de la Iglesia Vetero-Católica (Iglesia Católica Antigua), tras las definiciones del Concilio Vaticano I,1869-1870 sobre la jurisdicción universal del primado romano y la infalibilidad de su magisterio extraordinario" (Art. “Ecumenismo y catequesis” en el Nuevo Diccionario de Catequética. Vol. I. Dir. V. Ma. Pedrosa, San Pablo, Madrid, 1999, p. 723).
En tal sentido, los Vetero-Católicos (Católicos Antiguos) no admiten el documento dogmático Pastor Aeternus aprobado por el Concilio Vaticano I, del 18 de Julio de 1870, que atribuye poder al Papa sobre todas las diócesis y todos los fieles.
La auto-denominación de Veteros Católicos o Católicos Antiguos viene a consecuencia de afirmar como contraria a la tradición apostólica (atestiguada por la Escritura) que el sucesor de Pedro goza de infalibilidad y que sólo él tiene la potestad de regir sobre la Iglesia de Jesucristo.
La Iglesia Católica Antigua en Centroamérica: Recibe el don de la sucesión apostólica de Utrech en la línea de Arnold Harris MATHEW (1908) Old Catholic Bishop of Great Britain. (http://catolicaantigua.blogspot.com/2015/01/the-old-catholic-succession.html )y (http://catolicaantigua.blogspot.com/2011/05/sucesion-apostolica-de-obispo-gabriel.html ).
De las cuatro denominaciones católicas, la Católica Antigua es la más reciente, pues Sus orígenes se remontan a los acontecimientos del Concilio Vaticano
I. Mantenemos Comunión eclesial y eucarística con la Católica Ortodoxa y la Iglesia Católica Anglicana-Episcopal.
II. Consecuentemente, la Iglesia Católica Antigua es parte de la única Iglesia de Jesucristo, que tiene su realidad y continuidad histórica en las mismas raíces que las Iglesias Católicas Ortodoxa, Romana y Anglicana. La Iglesia Católica Antigua permanece fiel: a las enseñanzas transmitidas por los apóstoles en la Sagrada Escritura, a las profesiones de fe definidas en los primeros concilios e- cuménicos (Nicea, Constantinopla, Efeso, Calcedonia) y a la tradición viva de la Iglesia. (http://catolicaantigua.blogspot.com/2011/05/doctrina-y-sacramentos-de-la-iglesia.html)

CONCLUSIONES:
La independencia de los católicos respecto de Roma y del Papa es legítima, en tanto el creyente se adhiere a una iglesia con libertad de conciencia y comparte su legado histórico-doctrinal.
Pasar por alto este derecho, ofende la presencia de toda Iglesia Católica Independiente de Roma (sea Ortodoxa o Anglicana-Episcopal o Antigua). La independencia de los Católicos Antiguos respecto de Roma y del Papa no debilita su fe; porque los católicos en general y las Iglesias Cristianas Evangélicas incluidas, profesamos que lo central del misterio de fe es proclamar un Único Dios, que es Padre, Hijo y Espíritu Santo. Aceptar al Papa como infalible y primado universal de la iglesia de Cristo, no es dogma de fe, no es esencial para la fe. Lo cual no debe interpretarse como desconocimiento y demérito a la dimensión eclesial e histórica del papado. La Iglesia Católica Antigua cree, profesa y predica la fe recibida en herencia de los Apóstoles. (http://catolicaantigua.blogspot.com/2014/04/en-la-fe-de-los-apostoles.html )
La Iglesia Católica Antigua no rechaza ni discrimina a nadie. Acoge y da la bienvenida a todos y todas las personas necesitadas de Dios. Profesamos que las enseñanzas bíblicas que conducen a la unión con Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, deben distinguirse claramente de las normas, preceptos y disciplinas eclesiásticas; y que ninguna autoridad debe compeler a nadie a aceptar como verdad revelada lo que no contenga fundamento en las Sagradas Escrituras y en la sana tradición de la Iglesia. Sus obispos son consagrados por obispos con sucesión apostólica válida. (http://catolicaantigua.blogspot.com/2014/04/conoces-la-iglesia-catolica-antigua-old.html ) Sus presbíteros son ordenados válidamente por un Obispo sucesor de los Apóstoles. Nuestros Obispos, Presbíteros y Diáconos pueden ser casados según la tradición de la Iglesia atestiguada por San Pablo en sus cartas a Timoteo (1 Tim 3, 1-7); (Tito 1, 5-6). La ordenación de hombres casados está sólidamente fundamentada en la Sagrada Escritura desde el principio de la Iglesia con la elección de Pedro, hombre casado para dirigir la primera Iglesia. El celibato sacerdotal obligatorio (legislado en el Segundo Concilio Lateranense en 1139 bajo el pontificado del Papa Inocencio II) admitido por muchos es una tradición enraizado en la disciplina de la Iglesia, no en la Revelación.
No estamos en pugna ni competencia con ninguna Iglesia, porque todos somos llamados a ser apóstoles del único Maestro, Cristo Jesús. Oramos y trabajamos por construir la UNIDAD entre los cristianos de las diferentes tradiciones, conociendo su historia, valorando su riqueza espiritual, recibiendo con agradecimiento sus dones. Practicamos y celebramos los siete sacramentos, signos y dadores del amor y perdón de Cristo Jesús. Confesamos que la comunión con el Cuerpo y Sangre de Cristo son prenda de vida eternal y remedio saludable para el perdón de los pecados, por tanto todo bautizado participa de la sagrada comunión. Celebramos la memoria de los Testigos de la Fe, los santos y santas, discípulos fieles de Jesucristo cuyo testimonio anima nuestro caminar comprometido con la vivencia del Evangelio y la transformación del mundo. Amamos, honramos y veneramos a la Bendita Virgen María, como la Madre del Hijo de Dios THEOTOKOS.

PAZ Y BIEN

+Gabriel Orellana
Obispo Misionero
Iglesia Católica Antigua en Centroamérica
Para mayor información escribir a: obispo.gabriel@yahoo.com

sábado, 17 de enero de 2015

THE OLD CATHOLIC SUCCESSION


THE OLD CATHOLIC SUCCESSION 

(1) Peter, 38
 
(2) Linus, 67
 
(3) Anacletus {Cletus} 76
 
(4) Clement, 88
 
…… through
 
(235) Urban VIII, 1623
 
(236) Innocent X, 1644
 
(237) Alexander VII, 1655
 

In 1655, Antonio Barberini, nephew of Urban VIII, was consecrated to the Episcopate under authority of the Bishop of Rome, by Bishops Scanarello, Bottini and Govotti. He was Archbishop of Rheims from 1657 until his death in 1671, and was made a Cardinal. It is from Archbishop Barberini that the Roman Succession from Peter branches off from the Bishops of Rome.
 

Cardinal Antonio Barberini
 
Archbishop of Rheims in the Church of the Sorbonne, Paris
 
Consecrated in 1657
 

Charles Maurice Letellier
 
Son of the Grand Chancellor of France.
 
Succeeded as Archbishop of Rheims.
 
In the Church of the Cordeliers, Pontiose,
 
Consecrated November 12, 1668
 

James Benigne Bissuet The Illustrious
 
(The Eagle of Meaux)
 
Bishop of Condon.
 
Transferred to the See of Meaux by Pope Clement X, September 21, 1670.
 
In the Church of the Chartreuse, Paris
 
Consecrated in 1671
 

James Goyon De Matignon
 
Bishop of Condon.
 
Son of Count de Thorigny, he was import tax collector of
 
Lisieux and Honorary Vicar of St. Victor in Paris.
 
In Paris, consecratred in 1693
 

Dominique Marie De Varlet
 
Bishop of Ascalon (in Partibus), Coadjutor to the Bishop of Babylon, Persia. Retired to Holland, died in the Cistercian Abbey of Rhjinwick twenty-three years later.
 
In response to the appeals of the Chapter of Utrecht,
 
Consecrated on 12 February 1739
 

Peter John Meindaerts
 
Archbishop of Utrecht
 
Was one of several priests ordained in Ireland by +Luke Fagan,
 
Bishop of Meath, afterwards Archbishop of Dublin, to sustain the Ancient
 
Church of the Netherlands, founded by St. Willibrord in the 7th century.
 
He consecrated on 17 October 1739
 

John Van Spithout
 
Bishop of Haarlem
 
Who consecrated on 11 July 1745
 

Walter Michael Van Niewenbuizen
 
Archbishop of Utrecht
 
Who consecrated on 7 February 1768
 

John James Van Rhijn
 
Archbishop of Utrecht
 
Who consecrated on 5 July 1797
 

Gisbert De Jong
 
Bishop of Deventer
 
Who consecrated on 7 November 1805
 

Willibrord Van Os
 
Archbishop of Utrecht
 
Who consecrated on 24 April 1814
 

John Bon
 
Bishop of Haarlem
 
Who consecrated on 22 April 1819
 

John Van Santen
 
Archbishop of Utrecht
 
Who consecrated on 14 June 1825
 

Herman Heykamp
 
Bishop of Deventer
 
Who consecrated on 17 July 1854
 

Casparus Johannes Rinkel
 
Old Catholic Bishop of Haarlem
 
Who consecrated on 11 May 1892
 

Gerardus Gul
 
Archbishop of Utrecht
 
Who consecrated on 28 April 1908
 

Arnold Harris Mathew
 
Old Catholic Bishop of Great Britain
 
Who consecrated on 29 June 1913
 

Prince De Landas Berghes Et De Rache
 
Who consecrated on 4 October 1916
 

Carmel Henry Carfora
 
Who consecrated on 15 August 1943
 

Frederick Littler Pyman
 
Who consecrated on 9 June 1972
 

John L. Schaffer
 
Who consecrated on 4 May 1982
 

M. Joseph Turnage
 
Who consecrated on 14 June 1988
 
In Saint Augustine of Canterbury Chapel, Houma, Louisiana
 

Max Broussard
 
Who consecrated on 21 November 2004 with
 
Archbishop .C.Miner, Bishop B.Taylor,
 
Bishop G.J.Hoyos, Bishop R.U.Higuita
 
In Talcahuano of Chile
 

Patricio Viveros Robles
 

Quien consagro el 10 de junio de 2006 con el
Obispo Jack Glynn Copeland en
Santiago de Chile a

GABRIEL ORELLANA


A Historical Note 

When Clement XI issued the Bull Unigenitus (1713), many Jansenists of France fled to Holland to escape the persecution of the Jesuits, who demanded that the Church of Holland return them for punishment. Archbishop of Utrecht John van Neercassel refused to comply. 

On his death, therefore, Clement refused to allow the consecration of a new Archbishop and abolished the ancient See of Utrecht, founded by St. Willibrord in the seventh century. 

Forced to function without a Bishop, the Church obtained confirmations and priestly ordinations by sending candidates to other countries, notably Ireland, where Luke Fagan, Roman Bishop of Meath, was willing to confirm and ordain. 

When Dominique Marie de Varlet, who had been appointed Coadjutor to the Bishop of Babylon, passed through Amsterdam on his way to take up his new position, he was prevailed upon to confirm 604 children who had been unable to go to other countries for Confirmation. 

In March 1720, he was suspended from office because of these Confirmations. Returning to Amsterdam, he resided there. The Chapter of Utrecht persuaded him to consecrate Bishops for them. 

The first consecration was on October 15, 1724, of Cornelius Steenhoven as Archbishop of Utrecht. The Bishop of Rome declared the consecration, and all subsequent ones, illicit (not invalid) and the Church of Utrecht, soon joined by Deventer and Haarlem, was considered to be in schism. 

It was not until 1870, after the Decree of Papal Infallibility, that the Old Catholic Church formally separated from the Roman Church. That is why Casparus Johannes Rinkel is the first in the above line to be called an Old Catholic Bishop.

Arnold Harris Mathew 

Old Catholic Bishop of Great Britain